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Alto a la tercera guerra Mundial

Desde el otoño de 2011, el Instituto Schiller se ha movilzado para impedir una nueva Guerra Mundial que pudiera resultar de cualquiera de las conflagraciones en el Medio Oriente o el Pacífico Occidental. Los acuales gobiernos de Occidente — en particular el gobierno de Obama, asesorado por Tony Blair — están en una trayectoria de confrontación con Rusia y China. Hoy, una Guerra Mundial significa un intercambio de armas termonucleares. Como lo muestran muchos estudios realizados durante la Guerra Fría, esto implicaría sin duda la extinción de la raza humana. Sin embargo, en contraste con la Guerra Fría, no hay ningún clamor en contra y casi ninguna personalidad pública se manifiesta contra este peligro. Es necesario reconocer que el peligro de guerra es un efecto directo del desplome económico sistémico del mundo transatlántico, donde la oligarquía financiera dominante ha declarado el final del Estado nacional, para mantener su posición de dominio. Por eso, Rusia y China, en virtud de su relativo progreso económico y su defensa de la Carta de la ONU, son una amenaz a ese dominio.

Todos ustedes saben que la situación en el Sudoeste de Asia o en el Gran Oriente Medio, es un polvorín ahora mismo. De hecho, se puede comparar a la situación de los Balcanes antes de la Primera Guerra Mundial. Y se puede ver fácilmente que solo un incidente más y puede estallar en una nueva Tercera Guerra Mundial, que en esta ocasión, con toda probabilidad, sería una guerra termonuclear, y estamos literalmente al borde de ello. Si eso sucediera, nuestra estimación es que eso conduciría a la extinción de la raza humana, porque si solo se utilizara una pequeña parte del arsenal nuclear disponible, eso llevaría a un invierno nuclear, y después de una hora y media, la mayor parte de la vida se extinguiría, y en unas pocas semanas o quizás años, la probabilidad es que no sobreviviría nadie.

Helga Zepp-LaRouche, Presidenta del Instituto Schiller, 24 de Noviembre de 2012

Un llamado a detener el peligro inmediato de una Tercera Guerra Mundial

 

5 de agosto de 2015 — Ya es hora de romper el más peligroso tabú del presente: Reconocer la aguda posibilidad de que la humanidad sea aniquilada en días o semanas, y actuar en consecuencia.

En el 70 aniversario del bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, el mundo se encuentra más cerca del umbral de una guerra termonuclear que en ningún momento desde la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962. El gobierno de Obama y la OTAN han puesto a la humanidad en peligro de una extinción repentina mediante una serie de provocaciones insensatas dirigidas contra Rusia, primero, y luego contra China.

Cuando cayó la Cortina de Hierro, se llegó al acuerdo de que, a cambio de que Rusia aceptase la reunificación de Alemania dentro de la OTAN, no habría una mayor expansión de la OTAN hacia el este. Quienes anhelaban una Europa de estabilidad y cooperación después de la Guerra Fría, esperaban que las naciones con economías industriales potencialmente poderosas, como Polonia y la entonces Checoslovaquia, así como — después de la disolución de la Unión Soviética en 1991— Ucrania, servirían como puente entre la Unión Europea y el bloque económico euroasiático emergente.

Todos estos acuerdos fundamentales para prevenir la guerra se han violado. La subsecretaria de Estado de EU para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Victoria Nuland, se jactó públicamente en diciembre de 2013 de que Estados Unidos ha gastado $5 mil millones de dólares en “revoluciones de color” para jalar a Ucrania a la Unión Europea, y eventualmente, hacia la OTAN.

Estados Unidos se retiró unilateralmente del Tratado ABM, sobre misiles antibalísticos, a fin de desplegar un sistema de defensa antimisiles en Europa Oriental y del Sur, supuestamente apuntando hacia Irán, pero en realidad con Rusia en la mira. La semana pasada, el gobierno de Obama confirmó esta realidad cuando anunció que el despliegue de esos sistemas seguirán adelante a pesar del acuerdo al que llegó el grupo P5+1 con Irán. Funcionarios rusos han señalado, desde el primer momento, que la instalación unilateral del sistema de defensa antimisiles (conocido como Sistema ABM, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos en Europa era parte de un plan para desarrollar una capacidad de lanzar un ataque termonuclear preventivo en contra de Rusia.

El despliegue de ese sistema ABM está muy avanzado en Rumania y Polonia, y los tres primeros buques equipados con sistemas de defensa antimisiles AEGIS ya están ubicados en su sitio y han realizado maniobras en el Mar Negro y en el Mar Báltico, ambos en la frontera del territorio ruso.

Ahora han salido a la luz informes de que las próximas maniobras militares de la OTAN denominadas Trident Juncture 15, consistirán en ejercicios del empleo de armas nucleares contra Rusia. Washington avanza con la producción y despliegue de una nueva generación de armas nucleares tácticas, las B-61-12, que pueden alcanzar objetivos dentro del territorio ruso desde los aviones caza sigilosos F-35. Se estima que se producirán unas 500 de estas armas nucleares B-61-12, y los planes actuales contemplan que se desplieguen 200 de esas en Europea continental.

Estas provocaciones inconfundibles no han pasado desapercibidas en el Oriente y Occidente. Desde que se desató el golpe de Estado en Ucrania en noviembre de 2013, Rusia ha llevado a cabo una importante actualización de todas sus fuerzas estratégicas termonucleares. Funcionarios de defensa rusos han advertido públicamente que han desarrollado y desplegado una capacidad nuclear invencible de segundo ataque. Para demostrar esto, los bombarderos estratégicos y submarinos rusos han realizado maniobras en aguas internacionales cerca de los territorios de la OTAN.

Durante el lapso del mes de agosto, hay un grave peligro de provocaciones contra Rusia por parte del Presidente Obama, quien podría aprovechar la ocasión del receso del Congreso para lanzar una guerra. Una amplia gama de personalidades influyentes ya han expresado sus preocupaciones, entre ellos oficiales militares de alto rango estadounidenses y rusos. La gravedad del peligro se muestra en la decisión de Obama, de cambiar las reglas de ataque de la Fuerza Aérea de EU en Siria, sin la aprobación del Congreso, tres días después de que el Congreso salió a receso, con lo cual se ocasiona el peligro inmediato de una escalada de guerra en contra de Siria misma, contra lo cual el Congreso votó hace dos años.

En 1914 el mundo caminaba sonámbulo hacia la catástrofe. Hoy en día, con arsenales de armas termonucleares suficientes como para extinguir a la civilización decenas de veces, el mundo camina sonámbulo de nuevo hacia el abismo.

Nosotros, los abajo firmantes, exigimos el alto inmediato a la confrontación contra Rusia y China, y el retorno a la solución política de todos los conflictos.

FORMA PARA FIRMAR LA DECLARACIÓN

 

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